Historia Del Movimiento Cooperativo
El movimiento cooperativo, tal como lo conocemos hoy día, se inició en Francia,
Alemania e Inglaterra en los albores del siglo XIX, impulsado por pensadores de
la talla de Carlos Fourier, Luís Blanc, Guillermo King y Robert Owen. Ellos impulsaron
el cooperativismo como una carta de salvación ante el liberalismo económico extremo.
De manera más o menos simultánea, nacen en Francia los intentos realizados por algunos
grupos de obreros que formaron cooperativas de producción como la conocida con el
nombre de “El Molino Harinero de Hull”; en Alemania las cooperativas de crédito,
bancos populares y cajas rurales, como las de Federico Raiffeisen y Hermann Schulze;
y en Inglaterra la cooperativa de consumo de los trabajadores de Rochadle. Esta
última es considerada como la pionera por haber sido concebida con la proclamación
de un grupo de valores y principios que guiarían sus operaciones; valores y principios
que se mantienen hoy día como pilar fundamental del movimiento cooperativo en el
mundo entero.
Es precisamente Robert Owen, quien nació en Inglaterra en el año 1.771 y muere en
1.858, el motor inspirador de los 28 obreros tejedores de lana que un 21 de Diciembre
de 1.844 sentaron las bases del cooperativismo moderno al constituir formalmente
-ya que habían comenzado operaciones el 24 de octubre -, una cooperativa de consumo
llamada “Los Pioneros de Rochadle”, con lo que Owen inscribe su nombre en la historia
como uno de los grandes reformadores sociales y padre del Cooperativismo. Lo más
notable de este gran hombre, industrial, filántropo y educador popular, fue la fe
que tuvo y puso en la transformación radical de la sociedad gracias a métodos pacíficos
y fundados en un nuevo sistema económico caracterizado por la propiedad colectiva
y la eliminación de las rivalidades y pugnas de la competencia entre individuos.
Gracias al desarrollo exitoso de estas primeras cooperativas, el movimiento se fue
extendiendo a otros países de Europa, y en 1.869 se crea La Unión Cooperativa y
la Central Cooperativa mayorista CWS en Manchester. En 1.884, en Francia, las cooperativas
de producción crearon su asociación, hoy llamada Confederación General de Cooperativas.
En 1.886 se formó en Paris la Unión Cooperativa Nacional. En los años siguientes
se formaron también en Alemania, Italia, Suiza y otros países. Hasta que finalmente
en el año 1.895 nace, de un congreso internacional de cooperativas organizado en
la ciudad de Londres, “La Alianza Cooperativa Internacional”, con la participación
de las federaciones nacionales de Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Austria,
Bélgica, Holanda, Suiza y Rumania.
Desde su nacimiento con los Pioneros de Rochdale, el movimiento cooperativo no ha
cesado de crecer en todo el mundo. Hoy, los miembros de cooperativas en todo el
planeta superan los 800 millones. Asimismo, en 1994 la ONU estimó que el sustento
diario de más de 3.000 millones de personas (la mitad de la población mundial) era
asegurado o facilitado por empresas cooperativas.
Principios Cooperativos
Como asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer
las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, los miembros
Gran Cooperativa se relacionan a partir de principios basados en el respeto, la
igualdad, la solidaridad, la tolerancia y la libertad. Estos principios son:
Asociación voluntaria y abierta: Las cooperativas son asociaciones voluntarias abiertas
a todas las personas capaces de utilizar sus servicios y dispuestas aceptar las
responsabilidades de asociarse.
Control democrático por parte de los Asociados: Las cooperativas son organizaciones
democráticamente gestionadas por sus socios, quienes participan activamente en la
fijación de políticas y en la toma de decisiones. Todos los asociados tienen los
mismos derechos y deberes y pueden ser elegidos para cargos directivos bajo el principio
de "un asociado, un voto".
Participación económica de los Socios: Los socios contribuyen equitativamente a
la formación del capital de su cooperativa y lo gestionan democráticamente. La distribución
del excedente se hará en proporción a sus operaciones con la cooperativa.
Autonomía e independencia: Las cooperativas son organizaciones autónomas gestionadas
por sus socios. Si hacen acuerdos con otras organizaciones o captan capitales de
fuentes externas, aseguran el control de los socios y mantienen la autonomía cooperativa.
Educación, capacitación e información: Las cooperativas brindan educación y capacitación
a sus socios, administradores y empleados para contribuir a su desarrollo. Informan
al público en general acerca de la naturaleza y los beneficios de la cooperación.
Cooperación entre Cooperativas: Toda cooperativa debe cooperar especialmente con
otras cooperativas, sean estas locales, nacionales, regionales o internacionales.
Preocupación por la Comunidad: Las cooperativas serán sensibles a las necesidades
sociales, económicas y culturales de la comunidad que las rodea.